Dice una leyenda náhuatl que un día el fuego se soltó de alguna cometa, hasta caer en la tierra provocando un incendio. Entonces los antiguos gigantes de la montaña resguardaron el fuego y no lo dejaron extinguirse. Se nombraron comisiones que se encargaron de cortar árboles, plantas, animales y todo lo que estaba al alcance para saciar el hambre del fuego.
Para evitar que los macehuales o gente común pudiera robarles el tesoro del fuego, se organizó un poderoso ejército encabezado por un guerrero ocelote que devoró a muchos pobladores cuando intentaron robarse el fuego, tlitl o tletl, en náhuatl. Pero no contaban con el tlacuache, quien apiadándose de la humanidad en ciernes, se acercó para robar el fuego.
Una de las múltiples versiones del origen del fuego entre los mexicanos que como tradición viva encontrarás en este sitio, es la versión de las comunidades nahuahablantes del Alto Balsas, Guerrero (liga a libro Tlacuache https://www.academia.edu/44027781/El_Tlacuache). Ahí se cuenta que… un día Tlacuatzin, palabra compuesta de tlacua ‘comer’ y -tzin ‘honrado’, ‘El honorable tragón’, el glotón mesoamericano por excelencia, todo un trickster, se encontró a unos niños tristeando en el monte, preguntándoles qué les aquejaba. Los hermanos Tonalli y Meztli, el sol y la luna, para poder cocinar habían ido en busca de una hechicera que poseía el fuego de todo el mundo que no les otorgó. Entonces el Tlacuache visitó a la Nahualli fingiendo morir de frío, se aproximó a la hoguera, diciendole que si podria acercarse para calentarse; a lo que ella accedió. En un descuido, metió la cola en las brasas y salió corriendo con el fuego todavía, despidiéndose de la Nahuala, que más tarde regaló a los pequeños Tonalli y Meztli. Como el tlacuache agarró con su cola el fuego, quemando el pelo del apéndice del animal, ésa es la razón por la cual los tlacuaches tienen la cola pelona. (véase https://www.youtube. com/watch?v=1jJPQhGZidI&t=111s).
Aunque el mito del tlacuache tiene tantas versiones… como la imaginación de los pueblos en Mesoamérica, en casi todas ellas el tlacuache aparece como benefactor del mundo, un astuto bromista que enfrenta el poder de los jaguares, y al mismo tiempo es un ladrón, fiestero y borracho, su bebida favorita es el aguamiel de la que deriva el pulque.
El tlacuache es el único marsupial del territorio mexicano. Es de los pocos animales que se conserva sin variaciones morfológicas mayores, siendo pariente lejano de los canguros, desde que apareció en nuestro planeta, hace más o menos 60 millones de años.
Come de todo, y más de que lo puedas imaginar. En caso de extrema necesidad se devora a sí mismo, con lo que es un animal mega omnívoro. Puede vivir de aguamiel de los magueyes, que en realidad sabe que es la bebida de los dioses y él mismo la encarnación de uno y de todos a la vez, dado su carácter multifacético que incluye, además de ser “ladrón” -se robó el fuego, como Quetzalcoatl se robó a Mayahuel, ¡diosa del pulque!, lo que explica su carácter de “borracho” y perfecto actor: cuando se encuentra con algún depredador su estrategia es “hacerse el muerto”, y si eso no funciona apesta que hasta los dioses salen disparados.
El tlacuache tiene su representación en múltiples restos arqueológicos del país. En la región zapoteca se han encontrado representaciones del periodo clásico que permite destacar su infinita y diversa divinidad. También en un un taller ubicado al norte de la ciudadela, en Teotihuacán, aparecieron algunos moldes de pequeñas figuras del tlacuache que posiblemente eran adheridas a figuras de culto. En Tlapacoyan se descubrió una figura de barro que lo representa, fechada hacia el año 1000 antes de nuestra era. Algunos códices como el Dresde y el Vaticano lo relacionan con el juego de pelota, la decapitación, la luna, el pulque, las ceremonias de año nuevo y el cruce de caminos.
Más allá de la huella arqueológica del tlacuache, presente en múltiples y muy diversas representaciones, en la tradición oral de casi todos los pueblos hay alguna narración, o por lo menos un nombre evocativo de las aludidas cualidades; por ejemplo, en nguiwa, “popoloca”, el nombre de tlacuache, kun thuhin, significa“animal astuto”.
Esta inteligencia animal y su etología convierten al tlacuache en un egregio sobreviviente de todos los tiempos, aún cuando los campesinos los atrapen e incluso eventualmente se los coman. En algunos pueblos de Oaxaca incluso se piensa que comer corazón de tlacuache provee de fortaleza y virilidad.
Es memoria viva y persistente por lo tanto de la más honda tradición mesoamericana, y en diversas comunidades contemporáneas se puede encontrar hoy en día su figura colgada en templos y chozas; su cola se utiliza como un poderoso dilatador vascular que contiene oxitocina que se utliza sobre todo para favorecer el parto y en tratamientos por los curanderos y médicos tradicionales.
Con estos elementos podemos atisbar que, si bien hay un paralelismo importante, es posible diferenciar claramente al tlacuache de la versión occidental de Prometeo, donde un titán furibundo lleno de heroísmo y amor por los hombres les regala el fuego luego de robárselo a Zeus.
Mucho de esto es posible leerlo a través de Alfredo López Austin, uno de los más renombrados estudiosos del México precolombino, máximo experto en mito y cosmovisión mesoamericana de los pueblos originarios de México. En su libro, Los mitos del tlacuache, se dedica a explorar todas las variantes disponibles de esos relatos míticos cuya figura central es el Tlacuatzin.
Aunque el tlacuache no parecería el típico héroe, tiene un papel central en la mitología cultural y natural originaria de nuestro país, y es, como sea, un curioso y magnífico marsupial y una valiosa fuente de inspiración y conocimiento para propios y extraños que permite ingresar en una multiplicidad de mundos paralelos, que, como en las lenguas mexicanas, son habitadas por el Tlacuatzin.
Estamos trabajando para darte más información sobre el Tlacuache…
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Puedes encontrar más historias con el tlacuache en los siguientes enlaces:
https://tlacuatzin.org/2024/07/18/las-machincuepas-del-tlacuache-3/
https://tlacuatzin.org/2024/05/29/adivinanzas-nahuas/
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